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On the road

Zerzan versus Tyler Durden

Zerzan versus Tyler Durden



"Todo lo que posees acabará poseyéndote".

"No sois vuestra cuenta corriente. No sois el coche que tenéis, ni el contenido de vuestra cartera. No sois vuestros pantalones. Sois la mierda cantante y danzante del mundo".



A raiz de éstas y algunas frases más de Fight Club, la película de David Fincher (1999) basada en la novela homónima de Chuck Palaniuk, me ha venido a la mente el año de estreno de la película y un nombre:
1999, el año de estreno de la película de Fincher, fue también la fecha de los disturbios que se organizaron contra la Organización Mundial del Comercio en Seattle. El germen de un movimiento más amplio que tuvo ecos en Barcelona o Génova y que hoy en día viene a llamarse algo así como movimiento antiglobalización. En aquellos días se hicieron también famosos los Black Bloc, los grupos vinculados al anarquismo de acción directa. Y con ellos un nombre:
El nombre es John Zerzan. Nacido en 1943 en Oregón, de padres checos, Zerzan es un filósofo y pensador estadounidense de ideología anarco-primitivista al que se acusó de estar detrás de los radicales de Seattle. Parte de la prensa le acusó aquellos días no sólo de ser el instigador de los Black Bloc, sino también de haber planeado todo lo que sucedió en la ciudad norteamericana aquel mes de noviembre. La historia es bien sabida: más de 100.000 personas mantuvieron en jaque a la policía durante varios días e hicieron fracasar la Ronda del Milenio de la OMC. Surgía una nueva forma de entender las relaciones sociales al margen de la que el capitalismo imponía. Una amalgama ideológica que se resumía en la confrontación contra un sistema que convierte a los ciudadanos en meros consumidores o que hace que los intereses de las grandes compañías estén por encima de la sostenibilidad ambiental y humana. ¿Les suena esto a los que han visto Fight Club? Dijo Zerzan de la película que era el ejemplo de una nueva conciencia contracultural, y es que los postulados del film, a pesar de ser algo confusos ideológicamente, anticipan lo que iba a pasar en Seattle. Hasta parece verse la mano del propio Zerzan, que lleva años teorizando contra la civilización, que él entiende como una alienación del individuo. Así, el ser humano sólo puede alcanzar la felicidad y la justicia renunciando a todo lo material, a toda la tecnología que nos convierte en esclavos del sistema, huyendo de las ciudades, que son monstruos sin futuro, denunciando la división del trabajo que nos convierte en piezas del engranaje. Sigue diciendo Zerzan que hay que volver a un tipo de sociedad primitivista y destruir todo lo que nos ata a la civilización. La domesticación del ser humano y de todo lo que le rodea es un problema, porque se traduce en dominio, en posesión; dominio sobre la naturaleza, dominio sobre otros seres humanos. La maldad del sistema es hacernos poseedores de objetos más allá de lo necesario para vivir.
Hay en todo este nihilismo ácrata de Zerzan una conexión evidente con el film de Fincher, así como de ambos con la conciencia de los movimientos antiglobalización de carácter antisistema. "La publicidad nos hace desear coches y ropas, tenemos empleos que odiamos para comprar cosas que no necesitamos (...) y estamos muy, muy cabreados", dice el personaje de Tyler Durden en la película, como si fuera la síntesis que condujo a Zerzan y los suyos a hacerse con las calles de Seattle en aquel lejano ya 1999. La misma conexión que llevó al filósofo norteamericano a la carcel para entrevistarse con Theodore Kacynski, Unabomber, el matemático terrorista anacoreta que se dedicaba en sus ratos libres a enviar paquetes explosivos en protesta contra la tecnología y la sociedad. Pero éste, por sí solo, merece un capítulo a parte.

Para interesados en las ideas de John Zerzan:

http://www.lisergia.net/quebelloesvivir/pensamientograve/Zerzan.html

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